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En este número

Del director para usted por el Dr. David Poplack

Genética del retinoblastoma por la Dra. Sharon Plon

Más información sobre el retinoblastoma por el Dr. Murali Chintagumpala

Terapias con linfocitos T para el linfoma por la Dra. Catherine Bollard

Nuevos avances en el tratamiento de histiocitosis pulmonar de células de Lanngerhan por el Dr. Kenneth McClain

 
  Dr. Sharon E. Plon and Claire Noll, C.G.C  - Perspectives on Childhood Cancer - Texas Children's Hospital
  Dra. Sharon Plon

Genética del retinoblastoma
Por Sharon E. Plon, M.D., Ph.D., y
Claire Noll, C.G.C

El retinoblastoma ha sido el tumor modelo que nos ha enseñado mucho sobre la genética del cáncer. Aquí analizamos lo que hemos aprendido sobre la genética del retinoblastoma y algunos de los términos relacionados con genética que usamos.

Para comenzar, el retinoblastoma es un trastorno monogénico asociado con mutaciones en un solo gen, concretamente el RB1. En términos hereditarios, es autosómico. Esto significa que los hombres y las mujeres tienen la misma probabilidad de heredar una mutación en el RB1 y de trasmitir una mutación. Las trasmisiones son dominantes, es decir, una mutación en una copia del gen RB1 es suficiente para ocasionar un mayor riesgo de enfermedad en el niño. Sin embargo, esta condición exhibe penetrancia incompleta; en otras palabras, no todos los portadores de una mutación en el gen RB1 sufren retinoblastoma. La penetrancia es aproximadamente del 90%. Por lo tanto, si uno de los padres es portador de una mutación en el gen RB1, el riesgo de que el niño herede la mutación es del 50% y el riesgo de que sufra retinoblastoma es del 45%.

El retinoblastoma también exhibe expresión reducida: en ocasiones se presenta un tumor benigno (un retinocitoma) que sufre regresión y deja solamente una cicatriz. Es por ese motivo que se recomienda que el padre y la madre de un niño al que se le diagnostica retinoblastoma se sometan a un examen ocular con dilatación de los ojos. El hecho de que los padres presenten un retinocitoma aumenta el riesgo de que tengan otro niño con retinoblastoma. Probablemente lo que es más importante es que el retinoblastoma presenta una alta tasa de mutaciones nuevas o de novo. En otras palabras, la mayoría de los niños que heredan una mutación en el gen RB1 y sufren un retinoblastoma son los primeros integrantes de la familia que padecen esta enfermedad porque la mutación en el gen RB1 puede haber ocurrido ya sea en el óvulo o en los espermatozoides antes de la concepción. Además, en el retinoblastoma esporádico la primera mutación en el gen RB1 ocurre en algún momento durante el desarrollo del ojo.

Aunque la condición se trasmite como un rasgo dominante, tiene el comportamiento de un desorden recesivo a nivel unicelular. Se deben suprimir ambas copias de un gen antes de que una célula de la retina se transforme en un retinoblastoma. Esta es la base de la hipótesis de los dos impactos de Knudson para el desarrollo de un tumor.

En la forma hereditaria del retinoblastoma, la primera mutación se encuentra en el óvulo o en los espermatozoides. El niño es portador de una mutación en el gen RB1 en todas las células del cuerpo. Si ocurre otra mutación en el gen RB1 en una célula de la retina al principio del desarrollo, esa célula no podrá continuar funcionando con normalidad y ocasionará un retinoblastoma. Como esta mutación tuvo lugar en una sola célula, se la denomina mutación somática y a veces recibe el nombre de "segundo impacto." Básicamente todos los niños con retinoblastoma bilateral han heredado una mutación en el gen RB1. Sin embargo, es importante recordar que lo contrario no siempre es así. Aproximadamente uno de cada seis niños con retinoblastoma unilateral también presentan la forma hereditaria.

Debido a la naturaleza hereditaria del retinoblastoma, es importante realizar pruebas de detección de la enfermedad en los hermanos y hermanas de los niños con retinoblastoma (especialmente si se trata de un retinoblastoma bilateral) para detectar el tumor en una etapa en que pueda ser tratado con mayor facilidad con el fin de evitar la enucleación o la diseminación de la enfermedad. Este tipo de prueba de detección suele requerir el uso de anestesia local para la realización del examen ocular cada tres o cuatro meses durante los primeros años de vida.

Los niños que padecen la forma hereditaria del retinoblastoma presentan un mayor riesgo de sufrir otros tipos de cáncer en una etapa posterior de la vida. Durante la niñez, estos niños tienen un mayor riesgo de sufrir sarcomas, especialmente osteosarcomas. En la edad adulta, tienen un mayor riesgo de sufrir distintos tipos de tumores como cáncer de mama, melanoma y cáncer de pulmón. El riego general de cáncer es más elevado si fueron tratados con radioterapia. Recomendamos que a todos los niños con retinoblastoma hereditario se les realice un examen de seguimiento anual para detectar cualquier evidencia de un segundo tipo de cáncer.

En la actualidad varios laboratorios disponen de estudios genéticos para detectar mutaciones en el gen RB1. Se sabe que muchas mutaciones diferentes ocurren en el gen RB1, por lo tanto lo más óptimo sería que los estudios genéticos incluyan varios métodos de laboratorio, entre ellos la secuenciación del ADN y la detección de supresiones o reordenamientos del gen. Para aquellos niños con enfermedad bilateral, el laboratorio estudia una muestra de sangre para identificar las mutaciones en RB1 heredadas. Para los niños con enfermedad unilateral, lo más adecuado es entregar para el estudio una muestra del retinoblastoma junto con una muestra de sangre. El laboratorio primero identifica las mutaciones en el tumor y después controla la sangre para determinar si las mutaciones fueron heredadas o si ocurrieron en el transcurso del desarrollo del ojo. Si los estudios genéticos de un niño con retinoblastoma identifican la mutación RB1 heredada, esta información puede usarse entonces para estudiar a otros integrantes de la familia con el fin de determinar si deben someterse a pruebas de detección de retinoblastoma.

En aproximadamente el 5% de los casos, se puede asociar al retinoblastoma con la pérdida o interrupción de un gen debido a un defecto en la estructura de los cromosomas, tal como una translocación o supresión cromosómica que se puede por medio de la descripción del cariotipo o del análisis cromosómico de rutina. En estos casos, el niño también puede exhibir un retraso en el desarrollo y otras anormalidades congénitas. Para la mayoría de los niños con retinoblastoma, la mutación solamente será identificada en un laboratorio que estudia específicamente el gen RB1.

Por ultimo, se debe recordar que los estudios genéticos para la detección de mutaciones no son perfectos. En algunas personas, los resultados de todos los estudios continúan siendo negativos. En estos casos, se debe utilizar información adicional que incluya los antecedentes familiares y la presentación clínica, para determinar el riesgo que tiene la persona con respecto a sufrir otros tipos de cáncer y el riesgo que esto representa para su descendencia. Para más información, consulte Más información sobre el retinoblastoma.

Puntos para recordar:

  • Los niños con retinoblastoma bilateral han heredado una mutación en el gen RB1. Es posible que el padre o la madre sean portadores de esta mutación, pero por lo general la mutación tuvo lugar en el óvulo o en los espermatozoides antes de la concepción.

  • Aproximadamente uno de cada seis niños con retinoblastoma unilateral también presenta la forma hereditaria de la enfermedad y es portador de la mutación en RB1.

  • Los hermanos y hermanas de niños con retinoblastoma deben someterse a un examen ocular exhaustivo cada tres o cuatro meses hasta los 4 años de edad.

  • Los niños con la forma hereditaria del retinoblastoma (incluidos los casos de enfermedad bilateral) tienen un mayor riesgo de sufrir segundos tipos de cáncer en etapas posteriores de la vida y deben ser controlados con detenimiento.

  • Cada vez se cuenta con más estudios genéticos que nos ayudan a brindar asesoramiento con respecto a los riesgos de tener otro hijo con retinoblastoma y a identificar cuáles son los integrantes de la familia que presentan un mayor riesgo.

Sobre los autores
Sharon Plon, M.D., Ph.D., es jefa del Texas Children's Cancer Center's Cancer Genetics Clinic, jefa de la Texas Children's Neurofibromatosis Clinic y profesora asociada de pediatría y directora del Medical Scientist Training Program de Baylor College of Medicine. Claire Noll es asesora genética diplomada del Texas Children's Cancer Center.

La Dra. Plon y su equipo están trabajando con diligencia para identificar genes que cuando son mutantes dan como resultado un aumento de la predisposición al cáncer. Otros proyectos de investigación traslacional en curso en el laboratorio se centran en los síndromes genéticos que predisponen al cáncer o a la insuficiencia medular incluso la Anemia de Fanconi y el Síndrome de Rothmund-Thomson.