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Texas Children's Cancer Center
Baylor College of Medicine

En este número

Del director para usted por el Dr. David Poplack

Genética del retinoblastoma por la Dra. Sharon Plon

Más información sobre el retinoblastoma por el Dr. Murali Chintagumpala

Terapias con linfocitos T para el linfoma por la Dra. Catherine Bollard

Nuevos avances en el tratamiento de histiocitosis pulmonar de células de Lanngerhan por el Dr. Kenneth McClain

 
  Dr. Murali Chintagumpala - Perspectives on Childhood Cancer - Texas Children's Hospital
  Dr. Murali Chintagumpala
 

Más información sobre el retinoblastoma
Por Murali Chintagumpala, M.D.

El retinoblastoma es el tumor ocular maligno más frecuente en la infancia y afecta aproximadamente a 1 de cada 18,000 niños menores de 5 años de edad. En algunos países de América Central y Sudamérica, el retinoblastoma es uno de los tumores sólidos malignos más frecuentes en niños. El retinoblastoma puede afectar a un ojo o ambos; entre el 20% y el 30% de los niños afectados se manifiesta en ambos ojos.

La causa del retinoblastoma es la inactivación de la proteína retinoblastoma que controla el crecimiento de las células del cuerpo, incluidas las células de la retina. Los niños con enfermedad unilateral presentan en una célula de la retina una mutación en uno de los genes normales del retinoblastoma. Los niños con enfermedad bilateral y aproximadamente el 15% de los pacientes con enfermedad unilateral presentan la forma hereditaria del retinoblastoma con un gen retinoblastoma inactivado en todas las células del cuerpo. Algunas de las células que poseen esta primera mutación sufren la pérdida del segundo gen normal en una o varias células de la retina y lo que ocasiona el retinoblastoma. La probabilidad de que un niño, que padece la forma hereditaria de la enfermedad en la cual cada célula del cuerpo ya presenta una mutación en uno de los genes del retinoblastoma, pierda un segundo gen del retinoblastoma y por lo tanto sufra más de un tumor es relativamente alta. Por lo tanto, la mayoría de los niños con la forma hereditaria de la enfermedad sufren el tumor en ambos ojos. La mayoría de los niños con la forma no hereditaria de la enfermedad sufren un solo tumor en un ojo. Para más información consulte
La genética del retinoblastoma.

En tanto la enfermedad no se haya diseminado más allá del ojo, se puede lograr la curación en más de un 90% por medio de la extirpación quirúrgica del ojo (enucleación). Este es el tratamiento habitual en niños con enfermedad unilateral porque en el momento de la presentación suelen tener una enfermedad en estado avanzado que no permite salvar la visión. Se examina el ojo extirpado detenidamente con el microscopio y si existe alguna evidencia de compromiso tumoral significativo en las capas más profundas del ojo (coroide) o si la enfermedad se ha diseminado por el nervio óptico más allá de la lámina cribosa, por lo general se recomienda quimioterapia para evitar una mayor diseminación de la enfermedad. En los pacientes con enfermedad diseminada el resultado es muy malo. Sin embargo, si solamente el coroide está afectado algunos expertos médicos consideran que no está indicado realizar ningún otro tratamiento.

Para obtener más información sobre este tema el Children's Oncology Group (COG) está dando inicio a un ensayo clínico con el fin de evaluar los factores de riesgo histopatológicos después de la enucleación en los pacientes con enfermedad unilateral y el papel de la terapia adyuvante en niños que presentan ciertos factores de riesgo que posiblemente los pongan ante un alto riesgo de diseminación de la enfermedad. Los factores de riesgo que serán evaluados incluyen la invasión del coroide y la afectación del nervio óptico más allá de la lámina cribosa. Un grupo minoritario de niños con enfermedad unilateral presenta lesiones iniciales más pequeñas. Éstas se tratan por lo general con quimioterapias locales que incluyen crioterapia y tratamiento con láser.

En los niños con enfermedad bilateral, la terapia inicial incluye generalmente el uso de agentes antineoplásicos para disminuir el tamaño de los tumores en ambos ojos y conservar todo la visión todo lo que sea posible. Eventualmente se enuclea el ojo más afectado y con un deterioro importante de la visión. Se suele utilizar radioterapia de haz externo para controlar la enfermedad después de la quimioterapia inicial. En raras ocasiones, es necesario extirpar ambos ojos para curar a un niño con retinoblastoma bilateral cuando no se puede lograr un control de los tumores.

El objetivo general del tratamiento de los niños con enfermedad bilateral o retinoblastoma hereditario es evitar o al menos demorar la radioterapia hasta que el niño tenga como mínimo 1 año de edad. La mayoría de los niños con la forma hereditaria de la enfermedad presentan una mayor incidencia de enfermedades malignas secundarias en etapas posteriores de la vida que incluyen sarcomas osteogénicos de cráneo y de huesos largos, sarcomas de tejidos blandos y pineoblastomas.

Uno de los desafíos más difíciles del tratamiento del retinoblastoma es la presencia de diseminación vítrea que son focos del tumor de distintos tamaños que generalmente surgen a partir de un tumor grande que ya está presente en el ojo. Estos focos se desarrollan en el vítreo sin irrigación sanguínea y por consiguiente, se encuentran relativamente fuera del alcance de los agentes antineoplásicos. Un ojo con diseminación vítrea en un niño con enfermedad unilateral por lo general se enuclea. Sin embargo, en los niños con enfermedad bilateral, las altas dosis de quimioterapia junto con carboplatino se administran con el fin de hacer todo lo posible por conservar el ojo con diseminación vítrea. Estos esfuerzos no siempre son exitosos ya que aparecen recurrencias posteriores de diseminación vítrea. Es posible que la radioterapia de haz externo en estos niños controle el crecimiento de la diseminación vítrea pero no siempre tiene un resultado satisfactorio especialmente en los niños con enfermedad bilateral ya que existe un mayor riesgo de sufrir segundos tumores no oculares.

El impacto de un tratamiento innovador
Un reciente ensayo innovador en el Texas Children's Cancer Center utilizó terapia génica "suicida" para tratar el problema de la diseminación vítrea. El ensayo consiste en incorporar el gen cinasa timidina del herpes simple en un vector adenoviral (AdV-TK) que ha sido creado por ingeniería para que no pueda replicarse. El vector adenoviral que transporta el gen cinasa del herpes simple (AdV-TK) se inyecta por vía intraocular adyacente al área que presenta la diseminación vítrea. 24 horas después de esta inyección se aplica ganciclovir por vía intravenosa dos veces por día durante siete días. El tratamiento se repite entre una y cuatro veces según la respuesta. En ocho pacientes, que inicialmente presentaban enfermedad bilateral complicada por diseminación vítrea y que habían agotado todas las terapias convencionales para salvar ambos ojos, se utilizó este enfoque. Todos los pacientes tuvieron una respuesta clínica o histopatológica completa a esta terapia.

La respuesta inflamatoria a la desintegración del tumor o a las inyecciones con el vector adenoviral provocó una disminución de la agudeza visual en los pacientes que habían recibido concentraciones más elevadas del vector adenoviral. La mayoría de estos pacientes con el tiempo presentó una mejoría de la agudeza visual. Es posible que éste sea un enfoque promisorio para tratar pacientes con diseminación vítrea poco después del diagnóstico. Existen otros estudios en curso que tienen por objetivo proporcionar una mejor definición del papel de esta terapia en los pacientes con retinoblastoma.

Sobre del autor
Murali M. Chintagumpala, M.D., es director clínico del Texas Children’s Cancer Center’s Brain Tumor Program y profesor asociado de pediatría de Baylor College of Medicine. Dentro del Grupo de Oncología Infantil, el Dr. Chintagumpala es miembro del Comité de Tumores Cerebrales y director de estudios de un nuevo protocolo para niños con gliomas de bajo grado. Es director de un estudio en COG para una mejor descripción de los factores de riesgo para el desarrollo de metástasis en niños con retinoblastomas y es el investigador principal de un estudio multi-institucional para el tratamiento de meduloblastomas en el Texas Children's Cancer Center.

Referencias
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Shields, C. L. et al. "Practical approach to management of retinoblastoma." Arch.Ophthalmol. 122.5 (2004): 729-35.

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Chantada, G. Doz F. and et al. A Proposal for an International Retinoblastoma Staging System. Pediatric Blood Cancer (2006 - in press).